CBD y estrés laboral

El CBD puede ser útil en el tratamiento del agotamiento físico y mental según un estudio abierto con trabajadores de la salud en la pandemia.

Con el objetivo de investigar la seguridad y eficacia de la terapia con CBD para la reducción de los síntomas de agotamiento emocional y agotamiento entre los profesionales de la salud de primera línea que trabajan con pacientes con COVID-19, se realizó un estudio abierto con 120 profesionales de la salud que sufren de burnout y agotamiento, 300 mg de CBD además de la medicación estándar mejoraron los resultados del tratamiento.

En esta investigación realizada por el Departamento de Neurociencia y Comportamiento de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo, Brasil, los participantes que estaban agotados debido a la gran carga de trabajo durante la pandemia del Covid-19, recibieron 150 mg de CBD dos veces al día más la atención estándar (61 participantes) o la atención estándar (59 participantes) sola durante 28 días.

En el tratamiento, las puntuaciones en la subescala de agotamiento emocional del Inventario de Burnout de Maslach disminuyeron significativamente en el día 14 (diferencia media, 4,14 puntos) y en el día 28 (diferencia media, 4,01 puntos).

En este estudio, la terapia con CBD redujo los síntomas de agotamiento y agotamiento emocional entre los profesionales de la salud que trabajan con pacientes durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, es necesario equilibrar los beneficios de la terapia con CBD con los posibles efectos no deseados o adversos. Se necesitan futuros ensayos clínicos doble ciego controlados con placebo para confirmar los presentes hallazgos.

El síndrome de Bournout  en personal profesional de la salud

El Síndrome de «Burnout» es un estado emocional que acompaña a una sobrecarga de estrés y que eventualmente impacta la motivación interna, actitudes y la conducta. La mejor traducción para «Burnout» es «fundirse». También se le ha denominado «Síndrome de Agotamiento por Estrés» y se trata de un fenómeno que no es nuevo, pero que tiende a agravarse con el avance tecnológico. Este síndrome se ha descrito como: agotamiento emocional, disconfort somático, sentimientos de alienación, pérdida de motivación y sensación de fracaso, producto de excesivas demandas de energía, fuerza y recursos.

El «Burnout» es la consecuencia de una situación de trabajo en la cual la persona tiene la sensación de que está golpeándose la cabeza contra la pared «día tras día», y a pesar de su interés y entrega por mejorar la vida de aquellos con quienes se relaciona (los pacientes), con frecuencia ve el fracaso y la miseria en el entrenamiento cotidiano con el sufrimiento, la pobreza, la crueldad, el peligro, el dolor, la muerte, lo mismo que a la preocupación por el aumento de demandas legales por mala práctica. Todo lo anterior hiere profundamente la sensibilidad y muchos profesionales en salud terminan por crear una barrera, una especie de anestesia contra las penas de los demás.

Por otro lado, la sociedad ve la salud como un derecho de todos y, en esa medida, los profesionales deben estar disponibles para atender todas las necesidades que surjan como consecuencia de la enfermedad. Se debe aquí resaltar que los profesionales experimentan un “secuestro” de capacidades físicas y psicológicas que los debilitan y transforman en seres vulnerables, especialmente cuando deben enfrentarse a situaciones difíciles.

En el Síndrome del Burnout podemos resaltar tres importantes características:
 

1-Agotamiento emocional

El profesional comienza a manifestar respuestas emocionales (actitudes, sentimientos, pensamientos, otras) inadecuadas que pueden volverse crónicas, ya que la energía de los mecanismos de ajuste y adaptación y de los recursos internos se ha debilitado. Generalmente los profesionales deben manejar un estrés que es normal en el área de salud y la forma cómo se sobreponen a dicho estrés, es haciéndose de una armadura de despreocupación, la cual puede llegar a ser tan fuerte que no le permita involucrarse afectivamente con las personas a las que ayuda [«Nada sale ni nada entra»] [«Pero yo no era así»].

2- Despersonalización

Los profesionales van lentamente desarrollando una imagen pobre de las personas que tratan de ayudar, las tratan mal y las hacen sentir que caen mal. En este sentido «las reglas del juego las pongo yo, yo mando y si usted no hace lo que yo digo no lo atiendo», y por lo general echan la culpa a los que vienen a pedir ayuda (los pacientes).

3- Reducción personal de talento

De nada le sirve a los profesionales preguntarse si son ellos o los otros los culpables. No se puede personalizar el síndrome, porque sería como dejar por fuera todos los demás elementos del ambiente. Muchas veces, las actitudes de defensa, no permiten hacer conciencia de las situaciones emocionales que le están ocurriendo a los trabajadores. Con frecuencia se evade el enfrentamiento y surge el choteo o la broma, la forma indirecta de comunicación, lo cual resulta en una descalificación y agresión a las personas.

En relación con las características anteriores se puede decir lo siguiente:

  • las mujeres presentan con mayor incidencia el agotamiento emocional;
  • los hombre presentan con mayor incidencia la despersonalización;
  • la gente joven es más propensa a presentar el síndrome, al igual que las personas solteras o los casados que no tienen familia.

Estudio clínico: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34387679/

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